jueves, 3 de febrero de 2011

EL PROBLEMA SOCIAL DEL INDIO

EL PROBLEMA  SOCIAL DEL INDIO

La tesis, escrita con el fin de analizar la situación de los pueblos indígenas, en su honradez y lealtad, no llega a vislumbrar siquiera la resolución del problema y se conforma con haber penetrado a las sombras que lo envuelven y estar en ellas con los ojos abiertos, en busca de un camino o de una luz que lo señale.   El indio forma la mayoría de la población, perdió su vigor en el largo tiempo de esclavitud a que se le sometió, no se interesa por nada, acostumbrado como está a que quien primero pase le quite lo que tiene, incluso la mujer los hijos, representa la penuria mental, moral y material del país es humilde, es sucio, viste de distinta manera y padece sin pestañear.  El ladino forma una tercera parte, que vive un momento histórico distinto, con arranques de ambición romanticismo, aspira, anhela y es, en último resultado, la parte viva de la nación guatemal­teca.

El primer problema que el autor presenta, está relacionado con la discriminación que se le ha dado, es olvidado por aquellos a quienes la nación confió su conducción además de aquellos que forman la minoría semicivilizada de Guatemala (entre ellos profesionales, estudiantes, comerciantes, periodistas, etc).  Lo más preocupante es el silencio que las clases capacitadas del país muestran al indígena al que ven hundirse en la miseria y en el vicio.  El segundo problema se relaciona con la realidad social guatemalteca, la cual  es urgente resolver.  La resolu­ción de los problemas nacionales no puede intentarse con los conocimientos abstractos de sociología que tenemos.

Hace falta una Sociología Guatemalteca, el autor reconoce sus escasas aptitudes para responder al llamado que la juventud recibe de los espíritus activos.  Algo que hace énfasis, esta relacionado con mencionar que la lengua, la tradición, la raza, las costumbres y la unidad política contribuyen como factores esenciales a la constitución de la nacionalidad, la comunidad de aspiraciones es más valiente a su entender y debe informar su criterio en la formación del espíritu de nacionalidad en Guatemala.  Para que el autor pueda estudiar el medio social indígena, debió remontarse a sus primeros tiempos, seguirlo en la época de la colonia y traerlo de la Independencia a los días actuales.

La religión indígena ha merecido por parte de los historiadores un completísimo estudio. Se han reconstruido  los ritos, puesto de pie a sus dioses, levantado sus templos; y por excelencias de la imaginación, sus sacerdotes abandonan las tumbas ofician nuevamente a los ojos extraños de quienes venimos a reemplazarlos, en el sitio que ocupaban, después de muchos siglos.  Relacionado con la familia, menciona que lejos de constituir el suave ambiente donde crece la prole y anidan los afectos más caros, de ser la trinidad perfecta que los arias representaban al decir: hombre, mujer, niño, o tener el dulce aspecto de la familia helena, era de ocasión, sin vínculos ni intereses que ligasen entre sí a sus componentes.

En el momento en que examina su realidad social, se descartan el primero y segundo estados sociales: salvajismo y barbarie y en cuanto a la semi-barbarie, menciona que, lo caracteriza un principio de organización.  Las ciudades semibárbaras gozan de paz.  Sus habitantes son unidos y ricos.  Se establece en ellas una forman rutinaria de aplicar la ley, saben del culto religioso y conocen la marcha de los astros. Hay suma tranquilidad en las ciudades. Orden en las actividades, regularidad en el trabajo y abundancia de conocimientos prácticos. Engrandecimiento político y administrativo, y organización de la fuerza pública.

El estado de semi-barbarie puede desearse como el más grato de los estados sociales, en el decir de algunos sociólogos, ya que en él el individuo y la sociedad se equilibran.  Parte de las costumbres y rituales, menciona que entre los indios existía una organización admirable:  El jefe inferior informaba al superior hasta llegar a noticia del Cacique o Monarca la más insignificante circunstancia del Estado regido, se puede decir militarmente.

Don Cristóbal Colón llegó a América.  La conquista se hizo con toda crueldad.  Siendo para su orgullo, el poderoso contingente que opusieron aquellos hombres al invasor, la una y tantas veces que quisieron sacudir el yugo y el grito de desesperación que en la distancia de los siglos no se ha perdido todavía, y aún se sacude en su sangre.  Los indios fueron sometidos a la más dura esclavitud.

El periodo colonial, representa para el indio el desgaste de sus fuerzas materiales, morales e intelectuales, en ese gran esfuerzo de adaptación que realizó para asimilar las costumbres que se le imponían, defendiendo las suyas en algunos casos, mezclándolas en otros y perdiéndolas en los más.  La historia de la propiedad agraria explica claramente el desequilibrio que a la fecha se ve en Guatemala ciudadanos o, lo que es más grave, Compañías extranjeras que poseen extensiones enormes, y ciudadanos que no tienen un palmo de tierra.   La producción vegetal consiste principalmente en maíz y fríjol.  Las industrias indígenas, muy rudimentarias, se encuentran repartidas por distintos puntos de la República y algunas van a extinguirse (Huipiles, petates, suyacales, escobas, alfarería, juguetes de barro, zutes, fajas, ceñidores, etc).

Las leyes sociales se cumplen fatalmente y los organismos heridos de muerte, como el colectivo nuestro, están llamados a desaparecer cuando no los salvan sus dirigentes por los caminos que aconseja la terapéutica social.  La carne y los huevos, alimentos tónicos, faltan en su sistema alimenticio.  El interés que presentan la Higiene, la Educación y la Mestización, como medios para retardar la degeneración del indio, obliga a tratarlas por separado.

El autor concluye que el medio social indígena no es reacio a la educación y que para lograrla, no sólo en los niños sino en los adultos, es necesario armonizar las labores de la escuela con las necesidades diarias del hogar; no exigir del alumno mayores obligaciones; establecer los desayunos escolares, que mal se puede enseñar a niños que no han desayunado; y formular un plan adecuado a sus capacidades.

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