MARAS Y PANDILLAS EN CENTRO AMÉRICA
La organización de las maras.
La proliferación de maras en Guatemala, ha sido en los últimos años uno de los flagelos que más despierta el interés de los conocedores del tema, quienes consideran que el motivo para engrosar las filas de las maras, se debe a varios problemas que afrontan los jóvenes, entre los que se mencionan: Abandono de parte de los padres, descuido de su formación educativa, mala influencia del círculo inmediato de “amistades”. Para el efecto se analiza principalmente el tema del estudio de las pandillas en Centroamérica.
La organización de las maras en Centroamérica ha alcanzado tal magnitud que en Honduras han tenido que tomar acciones extremas para poder combatirlas y tratar de minimizar su campo de acción. En el Salvador se han iniciado operativos para tratar de reducir el poder que dichos grupos han alcanzado en contra de la sociedad en general. En Guatemala, los procedimientos empleados por las fuerzas de seguridad pública no han logrado combatir dicho flagelo.
Influencia del Narcotráfico en las maras.
El narcotráfico se ha valido de la organización de las maras para poder lograr sus propósitos de transportar drogas por todo el territorio centroamericano. Para el efecto contratan personal que haga contacto con los mareros para ofrecerles a cambio de sus servicios buenas cantidades de dinero y hasta el mismo producto para su consumo. El estudio se realiza con base en indicadores fundamentalmente cualitativos y no particularmente robustos, que las pandillas, en el proceso de institucionalización sobre todo en Guatemala, El Salvador y Honduras, han desarrollado una identidad criminal más sólida y cimentar su base social y económica, y por tanto su poder, a través de la penetración en mercados ilegales, como el de la droga, y de la generalización de prácticas como la extorsión.
El entorno social de los pandilleros.
La clica constituye una unidad base de cada pandilla, organizada en torno del barrio o una colonia. La realidad de las pandillas es más compleja. Éstas no existen como entidades organizativas formales. Constituyen redes sociales dispersas, permeables, fluidas e inestables con un carácter marcadamente local. En estas dimensiones no son particularmente diferentes de otros grupos de adolescentes o jóvenes adultos.
Es necesario comparar la situación de las pandillas en distintos ámbitos nacionales, pero también de emplear diversos métodos de estudio y contrastar la opinión de distintos sectores afectados por esta realidad social. Sin embargo resulta problemático dado que generalmente los diseños empleados por cada investigador en su país de referencia no son idénticos, lo que limita la validez y utilidad de las comparaciones. Finalmente, determinados métodos de investigación como, por ejemplo, las entrevistas en profundidad a pandilleros solo se emplearon en determinados países. Resulta, por tanto, prudente tomar estas limitaciones en consideración a la hora de entender los resultados.
La corrupción.
Es otro factor que ha permitido la existencia masiva de maras, ya que los responsables de la seguridad pública y los encargados de impartir justicia, muchas veces son tentados por el poder económico de los jefes de las maras a efecto que no les molesten en su accionar o que no consignen a alguno de sus integrantes cuando es apresado por las fuerzas policiales.
Las fuerzas de seguridad pública.
A pesar que juega un papel protagónico en el combate a las maras, las fuerzas de seguridad pública tienen límites en su ámbito de acción. La cárcel, como institución total, espacio en el que uno no tiene escapatoria, favorece y facilita la aparición de grupos en los que sí puede haber un mayor control de los miembros y en el que la necesidad de supervivencia proporciona una motivación adicional para prestar servidumbre al grupo. El descabezamiento de las pandillas no parece una estrategia eficaz de control de las mismas, dada la rapidez con la que se pueden encontrar nuevos líderes. Es en el entorno de los centros penales que las pandillas han desarrollado estructuras más cerradas, con un mayor nivel de cohesión social, y esto posiblemente ha contribuido a la institucionalización de las pandillas en la calle y al afianzamiento de este problema social.
La desistencia o sea salir de las maras
Las pandillas o maras constituyen comunidades emotivas que cubren una serie de necesidades y actitudes afectivas a los jóvenes que se unen a las mismas que les permiten dar sentido a sus vidas en contextos marginalizados en los que sus opciones vitales y de desarrollo son muy escasas.
Aunque existe una amplia variedad de formas y grado de organización de las pandillas, tanto en la región centroamericana como en otras latitudes, y sería problemático tratarlas a todas como si fueran una y la misma cosa. En el estudio de Demoscopía ciertamente la forma típica que uno se encuentra es la clica o agrupación de barrio que oscila enormemente en tamaño y grado de complejidad, normas internas y sanciones asociadas con las mismas, ritos de iniciación, relevancia de signos externos de identificación, etc. Este tipo de modelo de pandilla es el mismo que continuamente surge a la luz en los estudios realizados en otras latitudes geográficas.
En estas clicas locales, como en cualquier otro grupo social, existen personas con un mayor grado de influencia que ocupan posiciones de liderazgo en las mismas. Este liderazgo, sin embargo, es inestable y fluido. Por otra parte, como en cualquier otro grupo social, el gobierno de sus miembros presenta límites importantes para quienes ejercen de líderes, sobre todo en un contexto en el que los propios pandilleros aluden a la horizontalidad de estas organizaciones en la toma de decisiones.
Conclusiones:
Ø Los jóvenes se integran a las maras porque considerar que allí les van a dar un lugar dentro de la sociedad.
Ø El grado en que estos grupos se refuerzan en el entorno carcelario puede fortalecer su presencia y el control de sus miembros fuera del mismo.
Ø Debido a la excesiva represión penal contra los pandilleros y la tolerancia de estos grupos en el entorno carcelario pueden ser factores que estén contribuyendo a agravar el problema de las pandillas.
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